El Evangelio en 2 Minutos

¿Qué dirías si yo te dijera que en mis manos yo tengo la llave que abre la puerta al cielo? Esta puerta está cerrada a nosotros porque tenemos un gran problema, estamos enfermos y muriendo a causa de pecado. Nuestro pecado no nos deja entrar el cielo. Pero el perdón de pecado está adentro de nuestro alcance. Un médico no puede curar nuestra enfermedad; ciertamente todos morirán. Pero la palabra de Dios es esa llave que abre nuestro entendimiento espiritual a la salvación, el perdón de pecado y la vida eterna. Déjanos ver que dice.

 

Las 5 Cabezas del Evangelio de Jesucristo

1.  La Santidad de Dios:             

La biblia dice en el libro de  Isaías capítulo 6 versículos 1 a 5, “En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. Por encima de él había serafines, cada uno tenía seis alas, con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces diciendo: Santo, Santo, Santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo. Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.”

Hay una sola característica de Dios que la biblia repite tres veces. Nunca dice que Dios es amor, amor, amor. Nunca dice que Dios es justo, justo, justo. Pero la biblia dice que Dios es santo, santo, santo. Más que todo, Dios es santo. Dios es muy diferente que nosotros. Dios no tiene pecado porque nunca ha pecado. Isaías era un profeta de Dios. Dios le escogió como un hombre santo profetizar sobre el futuro del pueblo de Dios. Y cuando Isaías vio a Dios en una visión dijo, ¨¡Ay de mí! que soy muerto.¨ Cuando miraba a Dios vio su pureza, su santidad, que Dios es muy diferente y aparte del hombre. Dios es alto y sublime. Pero Isaías vio más que esto. Isaías vio su propio pecado, y por eso proclamó ¨soy muerto.¨ Isaías reconoció su propio suciedad con que su pecado le había manchado. En la presencia de la santidad de Dios todos somos hombres muertos. Todos somos pecadores. 

2.  El Pecado del Hombre:    

Desde nuestro nacimiento somos pecadores. La biblia dice en Salmos 51:5, “He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.”          Cuando el primer hombre, Adán, pecó contra Dios en el huerto del Edén, su pecado pasó a todos los hombres. Heredamos una naturaleza pecaminosa de Adán, y por esa naturaleza, cometemos pecados. Romanos 5:12 dice, “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.” Adán era en nuestro lugar cuando pecó. Él era nuestra cabeza, y por esa razón, el pecado de Adán pasó a todos nosotros. Todos somos pecadores. Escucha a lo que dice Dios sobre todos los hombres en Romanos capítulo 3 versículos 10 a 12: ¨Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.” Dios tiene palabras ásperas para nosotros. ¨No hay quien busque a Dios…No hay quien haga lo bueno.¨ En los ojos de Dios, todos hemos apartado del camino de Dios. Todos somos malos. Dios es santo. Su santidad y su justicia requieren que nos castiga por nuestro pecado contra Él.

3.  La Ira de Dios:

Salmos 5:4-5 dice, “Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; El malo no habitará junto á ti. Los insensatos no estarán delante de tus ojos; Aborreces a todos los que hacen iniquidad.” La última frase significa que Dios odia a todos que pecan.   Mateo 10:28 dice, “Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.” Le penalidad de pecado es destrucción en el infierno. Es sufrimiento en llamas de fuego que no tiene fin. Mateo 25:46 dice, ¨E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.¨ La ira de Dios es eterna.  La biblia también dice que a causa de nuestra naturaleza somos bajo la ira de Dios. Esto refiere a nuestra naturaleza pecaminosa que heredamos de Adán. Efesios 2:3 dice, “entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.” El castigo futuro de Dios será insoportable. Apocalipsis 6:17 dice, “Porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?” Apocalipsis 20:15 dice, “Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.” Apocalipsis 21:8 dice, “Pero  los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.” Todos vamos a morir y nuestro cuerpo estará enterrado donde los gusanos lo comerán. Ellos que no reciben el perdón de pecado morirán por la segunda vez, cuando Dios les lanza en el infierno. Pero hay esperanza, porque Dios es amor.

4.  Perdón:

Dios envió su único Hijo, Jesucristo, al mundo morir por nuestro pecado. Jesús sufrió por nuestro pecado. La ira de Dios estaba sobre él. El sufrió el castigo de nuestro pecado, y murió en nuestro lugar. El murió para que nosotros podemos vivir, y su sangre quita nuestro pecado. Juan 3:36 dice, “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.” Es importante entender que no podemos ganar nuestra salvación. El perdón de pecado es un don de Dios.       Efesios 2:8-9 dice, “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” Si tú quieres que Dios te perdone, si tú quieres la vida eterna, necesitas fe. Hay que creer con todo tu corazón que la sangre de Jesús quita tu pecado. Muchos piensan en otra manera, diciendo, ¨si soy una buena persona Dios me va a perdonar.¨ Eso no es lo que dice Dios. Su palabra está bien clara que sin fe es imposible agradar a Dios. El bautismo no quita el pecado. Repetir el Padre Nuestro 10 veces nunca va a quitar el pecado. La única cosa que quita el pecado es fe en la muerte y resurrección de Jesús. Que Jesús me amó y murió derramando su sangre por mí, y resucitó el tercer día, victorioso sobre la muerte, el pecado, y el diablo. 1 Timoteo 1:15 dice, “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.” Si la palabra de Dios es la llave que abre la puerta al cielo, Jesús es la puerta. Jesús dijo en Juan 10:9, ¨Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo…¨ No hay otra manera entrar al cielo. ¨Juan 14:6 dice, “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Jesús es el único camino al cielo. Dios no nos ha dado otro. Y cuando tienes fe, y Dios quita tu pecado, algo extraordinario pasará a ti. Nunca serás lo mismo.

5.  Vida Nueva:

Juan 3:3 dice, “Respondió Jesús, y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.” Jesús dijo es necesario nacer de nuevo ir al cielo. En el primer nacimiento entramos el mundo como un bebe. El segundo nacimiento es un nacimiento espiritual. Dios nos da el Espíritu Santo para vivir adentro de nosotros. Esto es Dios en nosotros. Cuando recibes el Espíritu Santo es imposible quedar lo mismo. Toda la vida cambia. Esto es el nuevo nacimiento. 2 Corintios 5:17 dice, “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” La nueva persona, o nueva criatura, ya no anda en el mismo camino de pecado y maldad. Las cosas viejas pasaron.  Gálatas 6:15 dice, “Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación.” Cuando alguien nace de nuevo y recibe el Espíritu Santo es una nueva creación. Esta persona sigue a Dios y tendrá vida eterna en el cielo con Jesús. Romanos 10:9 dice, ¨que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.¨ Obedezca a Dios y crea en Jesús.

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